Carta a los Reyes Magos

Director clínic y psicoterapeuta de la Unitat de Psicologia i Psiquiatria del Consultori Mèdic Carbonés de Sant Vicenç dels Horts
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Actualizat: Dm, 21/01/2014 - 12:54pm

    Queridos Reyes Magos, este 2013 se nos ha hecho muy largo y estamos todos un poco cansados… Tengo una libretita en la que voy anotando las cosas más importantes que van pasando. A mitad de año tuve que comprarme otra porque se me acabaron las páginas. Y es que hemos ido como en el juego de la oca, de escándalo en escándalo y tiro porque me toca: Hemos visto como los bancos robaban los ahorros a los abuelitos y como aplicando una ley ilegal, se echaba a la calle a muchas personas que no podían pagar su hipoteca. Nuestros gobernantes miraban para otro lado hasta que los señores de Bruselas les han tirado de la oreja y aún ahora se hacen los remolones…

    También hemos visto como los casos de corrupción salpicaban a las más altas, honorables y hasta reales esferas, y como en nuestro queridísimo país, los jueces que se atreven a investigar de verdad la corrupción política pagan con su carrera y se cubren de oprobio, mientras que los corruptos (la lista este 2013 es larga) se van de rositas o como mucho obtienen una condena irrisoria, eso cuando no son recompensados con un cargo directivo en telefónica o alguna de esas compañías tan importantes.

    Aquí en nuestra casa, hemos tenido hasta casos de espionaje como en las películas de la guerra fría (bueno no solo aquí, también nos hemos enterado que a los bonachones de los americanos les gusta estar bien enterados de todo). Hemos tenido fiestas con confeti, sandoKanes malayos en Marbella, sastres en Valencia, ERE's en Andalucía, tesoreros millonarios y gobernantes muy mentirosos que se han dedicado más a eludir su responsabilidad delictiva que a ejercer su responsabilidad de gobierno y cuando la han ejercido, lo han hecho con desdén y desprecio de la ciudadanía y lo que es peor, tratándonos como a tontos.

    Con la coartada de la crisis y repitiendo el contagioso mantra de “no nos lo podemos permitir” se ha empezado a desmantelar de arriba abajo el “Estado del bienestar” que tanto esfuerzo nos había costado conquistar. La sanidad, la educación, la reforma laboral… Y como era de esperar en nuestro singular país, estos temas tan sensibles, que además son los pilares de la sociedad se han reformado sin contar ni con un consenso, ni con la opinión de los agentes y profesionales implicados. Haciendo gala de un espíritu tan antidemocrático como irresponsable se ha hecho todo por decretazo. No recuerdo otra época en la que en tan poco tiempo se haya retrocedido tanto en valores democráticos y en derechos sociales (miento, sí hubo otra época…). En fin, que costoso y lento es construir y que rápido y fácil se destruye lo construido.

    Y por si aún no nos quedaba suficientemente claro el tufillo ideológico  que guiaba la tijera de los recortes, con la nueva ley del aborto queda aclarado. El tema es más fuerte de lo que parece, no solo por lo delicado de la materia si no y sobre todo por la idea de base. Dejando de lado que esta ley resultaría infumable en cualquier país europeo (exceptuando el nuestro) incluso tengo mis dudas que el actual Papa de Roma le diera su bendición, dejando de lado todo eso, lo grave de esta intromisión política en la vida privada, es la peligrosa idea de fondo, idea que no es nueva: “El pueblo es ignorante y amoral y necesita que el sabio Estado tome decisiones personales por ellos”.  Esta es la peor versión posible del paternalismo. El papa Estado ya no proveerá (se acabaron ayudas, subvenciones…) el ciudadano deberá hacerse responsable de sí mismo: por fin es un adulto, pero (aquí está la trampa) es un adulto tonto y carente de convicciones morales al que le tenemos que imponer  nuestra moralidad de andar por casa en forma de ley. Este planteamiento “catequista” es una secuela de las deficiencias y continuismos de nuestra tan elogiada transición: Somos un falso estado aconfesional. La catequesis en la iglesia está muy bien; en el parlamento no.

    Mis queridas Majestades de Oriente, entenderéis que con la social-democracia en la UCI y ante tal oscurantismo y retroceso histórico,  os pida para nuestro país un poco de luz y progresismo y para Europa entera, el surgimiento de un contrapoder que haga frente al hegemónico poder financiero: Aquí sí que hace falta no una moral culpabilizadora de los ciudadanos, si no una Ética de verdad en los gobernantes, que les permita gobernar más allá de los intereses financieros. De lo contrario, no les necesitamos.

    Soy consciente que tal vez es mucho pedir y no sé si sus majestades de Oriente tienen en estos asuntos atribuciones o poderes, pero es que el tema es urgente y no sé muy bien a quien más acudir (en estos tiempos cuesta confiar en alguien).Por si acaso y para no quedarme sin nada, como segunda opción me pido un libro, "El Quijote" y una película de Berlanga, "Todos a la cárcel".

    Quedo a sus Majestades agradecido, pero ojo, también expectante.