Psicología y Crisis (I): Crisis económica y consecuencias psicológicas: ¿Podemos hacer algo?

Director clínic y psicoterapeuta de la Unitat de Psicologia i Psiquiatria del Consultori Mèdic Carbonés de Sant Vicenç dels Horts
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Actualizat: Dll, 11/02/2013 - 5:31pm

En Santvi.com leo dos noticias que me llaman la atención:

     Se ha hablado mucho de la crisis económica... Eso suponiendo que se trate, tal como se nos dice, de una crisis económica. En mi opinión es mucho más que eso; estamos ante algo más amplio y profundo,  que tiene que ver más con un quebranto ético y de valores que con una pérdida de productividad o un ajuste severo del mercado. Creo que ello es perceptible tanto en sus causas primeras como en las medidas que se proponen como solución. Ya en 1983 el sociólogo Gilles Lipovetsky en su libro “La era del vacío” mostraba la deriva que en la sociedad americana estaban tomando las cosas y apuntaba las posibles consecuencias. Como se suele decir “de esos polvos estos lodos”…. (Quizás otro día hablaremos de ello).

     Como decía, se ha hablado mucho de crisis y se nos han dado muchos datos, de todos ellos el del paro es sin duda el más doloroso y real. Pero mi sensación, es que ni siquiera ahí se repara suficientemente en las consecuencias psicológicas y se tiende a pensar  el problema, tratando de objetivarlo en cifras, solo (sin que eso sea poco) desde el punto de vista de las consecuencias económicas.

     El trabajo no es solo una forma de ganar dinero para sobrevivir y consumir. Además de ser indispensable para el sustento, es el eje vertebrador de la vida. Es esencial para la estabilidad vital y el desarrollo psicosocial de las personas. El impacto emocional de no poder trabajar puede ser muy dañino para la autoestima de un individuo. Es frecuente escuchar en consulta sentimientos de inutilidad e incluso de culpabilidad (“si no trabajo tal vez es que no valgo o tal vez  no lo merezco”). Cuidado, que hay en juego más de lo que parece.

     Lamentablemente hay cosas que no están enteramente en nuestras manos, pero afortunadamente otras muchas sí. Por una parte, es importante tener claro lo que en verdad está pasando (es necesaria una lectura crítica del discurso oficial) y por otra parte es fundamental adoptar una actitud activa; constructiva y positiva que nos saque de la lamentación pasiva y la queja estéril. Probablemente una clave sea abandonar el individualismo que denunciaba Lipovetsky y buscar la fuerza en el grupo, ideando sistemas más humanos y corporativos de colaboración. “L’Assemblea d’Aturats de Sant Vicenç dels Horts” y el “ Banc de temps”  son un buen ejemplo de ello. Enhorabuena a los dos y ánimo.